Información de interés sobre la impotencia

Los problemas más conocidos y odiados por todos los hombres en edad sexual, son los problemas de impotencia. En este sentido, existen muchas disfunciones sexuales que pueden darse en la vida de los hombres entre 50 y 65 años, mientras que hoy se documentan más casos de impotencia y problemas para tener relaciones sexuales que nunca antes. El estilo de vida que llevamos hace que disminuya nuestro desempeño sexual y nos frustremos.

 

Esto poco tiene que ver con nuestro apetito o deseo sexual, que es un tema completamente separado de la impotencia. Problemas como la eyaculación precoz o la disfunción eréctil son cada vez más comunes, y esto no quiere decir que no deseemos a nuestra pareja, sino que simplemente hemos bloqueado, emocional o físicamente, los mecanismos nerviosos y químicos que nos ayudan a tener una buena performance sexual. Veamos cuáles son las causas de la impotencia y cómo solucionarlas.

 

Causas principales de la impotencia.

 

Según lo que los estudios demuestran, la gran mayoría de los casos de impotencia están directamente relacionados a causas físicas y no psicológicas, como suele creerse. Esto suele ir de la mano con tres problemas que permiten la erección en un hombre: bloqueo en las arterias, problemas en los capilares del pene, impidiendo así la retención de sangre, y daño en los nervios del pene o en la cavidad peneana.

 

En base a estos tres elementos, todos los medicamentos contra la disfunción sexual están basados en resolver estos problemas. Sin embargo, también hay otras causas que pueden llevar a la DE, como la falta de testosterona, que es la hormona masculina que se encarga de las distinciones y el apetito sexual, o un exceso de estrógeno en sangre. En cualquiera de estos dos casos, se debe obtener ayuda de un médico endocrinólogo para regular las glándulas que producen estas hormonas.

 

Las situaciones que se ven con más frecuencia en los pacientes con disfunciones sexuales pueden llegar a ser:

 

ñ  Enfermedades que restringen el flujo de sangre hacia el pene o hacia la cavidad peneana, como pueden ser la hipertensión arterial, el exceso de colesterol en sangre, la diabetes o algunos tipos de enfermedades cardíacas que disminuyen el flujo sanguíneo en general.

ñ  Enfermedades o situaciones que interrumpen el correcto flujo eléctrico y químico nervioso entre la zona del pene y el cerebro, como las cirugías de próstata, de testículos o cortes, contusiones y traumas.

ñ  Medicamentos que, a la hora de tratar una enfermedad o situación particular, como en el caso de los medicamentos para la hipertensión arterial, producen DE como efecto secundario no deseado.

ñ  Depresión nerviosa.

ñ  Hábitos que ponen en riesgo la salud sexual del individuo: Drogas, tabaco, alcohol, situaciones de stress o presión, la mala alimentación y la falta de ejercicio físico.

 

La mayoría de los medicamentos que se enfocan en tratar disfunciones sexuales están basados en la primera premisa, ya que ayudan a regular el flujo sanguíneo en el pene. En este sentido, podemos encontrar el Viagra, el Cialis, el Kamagra, el Levitra, etc. Estos medicamentos ayudan a relajar los vasos sanguíneos y permiten la entrada de sangre en el pene en caso de excitación sexual.

Deje un comentario